El perdón de la excomunión que el Papa brindó a obispos lefebvristas, entre ellos al inglés Richard Williamson, provocó las naturales reacciones
adversas ante un personaje que fue capaz de negar el holocausto judío. Para muchos es un paso más en la lógica conservadora que ha tenido la Iglesia desde el pontificado de Juan Pablo II y que sería una reacción ante los acuerdos luego del Concilio Vaticano II.
Ya en el 2006 el Papa enfureció a los musulmanes al referirse a la violencia del islam, al realizar en Australia misas preconciliares, en latinoamérica
al desconocer el genocidio indígena durante la conquista y colonización española. Para muchos muestra
el alejamiento de la jerarquía católica de las problemáticas sociales de hoy: su visión de la mujer, de los homosexuales o la reciente discusión sobre la eutanasia de Eluana Englaro. Importante es la disminución del porcentaje de católicos unida a la
extensión de iglesias evangélico protestantes. Haría falta comprender la necesidad del trabajo en conjunto, el ecumenismo y la tolerancia que a veces la jerarquía católica (religión mayoritaria en Chile y Latinoamérica) olvida y que algunos de 'sus hijos' que trabajan en pastorales, o
teólogos de la liberación aún conservan.