El conflicto generado a partir de la publicación en el mes de septiembre por parte del diario danés Jyllands Posten de caricaturas ofensivas para la religión islámica han provocado una serie de reacciones en diversas latitudes, no sólo respecto de lo impertinente o no de los dibujos, sino que en torno a temas tales como la libertad de expresión, la (in)tolerancia o la influencia y la propiedad de los medios de comunicación (recordando que el director del diario francés France Soir, Jacques Lefranc, fue despedido por reproducir los cómics...el propietario era un empresario francés de origen egipcio).Se llegó al punto de incendiar la embajada de Dinamarca en Damasco, Siria...y la de Chile. Junto a esto las caricaturas han recobrado una importancia que tuvieron hasta hace algunos ańos atrás, como por ejemplo en Chile. Pero en esta "guerra mediática" ya hay sitios como irancartoon.com que se han permitido realizar concursos de caricaturas con temáticas como el holocausto judío o las invasiones de EEUU. El asunto no va por ver solamente cuán intolerantes son los hijos del Corán, sino también cuánto lo somos en Occidente, żo acaso no hemos estigmatizado al mundo musulmán desde el 11 de septiembre de 2001?żo desde el choque de civilizaciones de Huntington?. No es postivo ver la paja en el ojo ajeno y no la bomba en el propio.Es verdad que las caricaturas fueron publicadas hace más de cuatro meses y que se magnificaron algunos datos, pero poco a poco va quedando claro que si bien hay valores universales, las diferentes culturas deben observarse y respetarse y no ser cambiadas violentamente o invadidas utilizando la libertad de expresión como argumento, soslayando la cosmovisión y los constructos culturales ajenos.