El 31 de julio de 1959 en la ciudad vasca de Bilbao un grupo de estudiantes radicales fundó la Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad), la ETA, una alternativa al ya existente partido nacionalista vasco con cuatro ideas fundamentales: 1. La defensa del euskara 2. El etnicismo (como fase superadora del racismo). 3. El antiespańolismo 4. La independencia de los territorios que pertenecen a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa (en Espańa), Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia). A partir de su fundación implementaron como formas de lucha tanto la participación política a través del proscrito partido Batasuna como las acciones armadas, destacando en este último punto el atentado a una de las máximas autoridades del gobierno espańol, el almirante Luis Carrero Blanco. Su primera acción violenta se produce el 18 de julio de 1961, intentando sin éxito descarrilar un tren ocupado por voluntarios franquistas que se dirigían a San Sebastián para celebrar el Alzamiento que dio inicio a la Guerra Civil espańola. El día miércoles 23 de marzo recién pasado el grupo hizo un llamado a dejar las armas y comenzar a actuar dentro de las reglas del juego democrático, estableciendo un diálogo con el gobierno espańol. El anuncio se produce casi un ańo después de que el ejército Republicano Irlandés, IRA, lo hiciera en Gran Bretańa. De este modo Europa deja atrás una forma de violencia caracterizada durante la segunda mitad del siglo XX hasta hoy por la acción de pequeńos grupos muy bien organizados y ultra ideologizados, como la propia ETA y el IRA, además de las Brigadas Rojas (de inspiración marxista), la Baader-Meinhof, también de extrema izquierda, o los espańoles Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (Grapo).